Lograr la llegada a buen puerto de “Adaptación”, primer álbum de estudio con canciones inéditas de La Ley en 13 años, no fue sencillo. En 2014, la emblemática banda chilena regresó a los escenarios después de un largo parate de nueve años, y la creatividad, simplemente, no fluía.
“Tuvimos que entrar en una ‘terapia’ de composición, porque no lanzábamos un disco de estudio desde ‘Libertad’, de 2003”: explica el baterista Mauricio Clavería: “y ese proceso duró más de un año”.
“No fue fácil, sin duda, pero lo hicimos con mucha conciencia, con mucha seriedad” se suma el cantante Beto Cuevas: “originalmente hicimos 18 canciones y a nuestra compañía le gustó mucho lo que hicimos pero dijeron... queremos escuchar más”.
Entonces, entre concierto y concierto de su gira norteamericana el trío alquiló habitaciones para usarlas como estudios en Puebla, Los Ángeles y Miami, y así terminaron haciendo 34 canciones. Lo siguiente fue hacer una selección, algo parecido a un proceso “curatorial”, a decir de Cuevas. Finalmente el álbum fue grabado en Los Angeles.
“De hecho yo creo que hay canciones que quedaron fuera que sin duda pueden ser titulares para otro disco”, señaló el vocalista. Contrariando las tendencias actuales de la música comercial, en el álbum producido por Jeeve, Guillermo Porro y la misma banda no hubo invitados.
“Un disco como éste que es muy de nosotros, no daba”, dice Cuevas: “no quisimos entrar en esa dinámica porque sentimos que este es el primer disco de estudio de La Ley y no había lugar para jugar al marketing”.
Previo al lanzamiento La Ley publicó en servicios de streaming y tiendas digitales cuatro canciones del álbum: “Ya no estás”, “Amar para deshacer”, “Tú no” y “El borde”, en la que Cuevas canta en francés y vuelven a encender su poder rockero.
“No es una canción que define el disco en todo caso, pero sí es una canción sumamente importante dentro del concepto de adaptación”, dijo Clavería sobre esa pieza, con la que actualmente abren sus conciertos.
“Me gustan las posibilidades que me da Estados Unidos de ser una persona relativamente anónima”, dice Cuevas, residente en Los Angeles desde hace 14 años: “ahí aterrizas, pones tus pies sobre la tierra y puedes palpar y experimentar la vida de una manera distinta, porque a veces cuando uno está en un pedestal de fama se te olvidan ciertas cosas y pierdes parámetros”.
También el otro integrante del trío, Pedro Frugone, tiene residencia en los EEUU, en su caso en Austin, Texas. Clavería, por su parte, eligió Puebla, en México, de la que dice que “es una ciudad tranquila dentro de todo, siendo que vive mucha gente, son como cinco millones”.
Para la banda, originada en la década de 1980 y ganadora de dos Latin Grammy y un Grammy, la adaptación ha sido un aprendizaje. “Las pérdidas te llevan a replantearte muchas cosas”, revela Frugone: “y adaptar no es aceptar, sino poner las cosas en un lugar en donde no te molesten y donde puedas trabajar con ellas”.
“Ese es el título del próximo disco, ‘Aceptación’’’, concluye, entre risas, Cuevas.
SUSCRIBITE a esta promo especial